¿Quieres ganar más? Perfecto. Pero… ¿Estás listo para arriesgar más también?
Esa es la pregunta clave que separa a los inversionistas impulsivos de los inversionistas estratégicos.
En el mundo financiero, hay una regla no escrita (pero muy real): a mayor rendimiento potencial, mayor riesgo involucrado. Y no importa si inviertes en criptos, bienes raíces, fondos mutuos o acciones: siempre hay un precio que pagar por querer multiplicar tu dinero.
No existe el rendimiento sin riesgo
Cuando alguien te promete una inversión con “alto rendimiento y bajo riesgo”, lo mejor que puedes hacer es dar un paso atrás. O te están ocultando algo, o no saben lo que hacen.
Toda inversión tiene una relación directa entre dos variables: lo que puedes ganar y lo que estás dispuesto a perder.
Un fondo indexado del S&P 500, por ejemplo, ha rendido en promedio un 10.13% anual desde 1926 (según datos de Morningstar). No es poco. Pero en 2008 cayó más del 38%. ¿Te habría dado miedo mantenerte ahí? Esa es la parte del riesgo que no siempre se ve cuando el gráfico va hacia arriba.
¿Cómo evaluar tu tolerancia al riesgo?
Antes de buscar rendimiento, necesitas conocerte.
Hay personas que prefieren rendimientos lentos pero estables, y otras que aceptan volatilidad si eso significa más rentabilidad.
Pregúntate:
- ¿Qué tanto me afectaría perder el 20% de esta inversión?
- ¿Cuánto tiempo puedo dejar mi dinero sin tocarlo?
- ¿Estoy invirtiendo dinero que necesito… o que puedo dejar crecer?
Tu perfil de riesgo se define por tu edad, tus ingresos, tus objetivos y, sí, tu estómago. Porque cuando el mercado cae y todo tiembla, es cuando se demuestra qué tan preparado estás.
¿Qué instrumentos tienen más riesgo y cuál es su rendimiento?
- Depósitos a plazo: tienen bajo riesgo y suelen rendir entre un 5% y 7% anual en países como Perú. Son ideales si buscas seguridad por encima de rentabilidad.
- Fondos mutuos conservadores: ofrecen un riesgo bajo a medio, con rendimientos estimados de entre 6% y 8% anual, dependiendo de la gestora y el mercado.
- Acciones en la bolsa de valores: implican un riesgo alto, pero también un rendimiento potencial de entre 10% y 15% anual, según datos históricos como los del S&P 500.
- Criptomonedas: son altamente volátiles, con posibilidades de obtener rendimientos del 30% o más, pero también de sufrir caídas abruptas.
- Negocios propios: tienen un riesgo variable, ya que dependen completamente de la ejecución, el rubro y la estrategia del emprendedor. Pueden ser la inversión más rentable o la más riesgosa si no se planifica bien.
Entonces, ¿Qué es mejor: más rendimiento o menos riesgo?
No se trata de elegir uno y descartar el otro. Se trata de encontrar tu punto de equilibrio. Ese punto donde te sientes cómodo, pero tu dinero también crece.
Al final, una buena inversión no es la que rinde más, sino la que te deja dormir tranquilo y aún así avanza.
Si entiendes esta regla, puedes construir un portafolio inteligente. Y lo mejor: no vas a correr detrás de modas ni promesas falsas. Vas a invertir con criterio, como debe ser.
