Seamos honestos: todos hemos escuchado esa historia del «amigo de un amigo» que se hizo millonario en 2 meses. Y también la del que terminó con el garaje lleno de cajas que nunca vendió.
¿La diferencia entre uno y otro? No es suerte, ni magia. Son habilidades.
Si estás pensando en entrar a este mundo, o ya estás dentro y sientes que te mueves en arenas movedizas, respira. No necesitas ser un vendedor nato, lo que necesitas es dominar 5 artes esenciales que, curiosamente, te servirán para toda la vida, no solo para tu negocio.
Aquí les cuento cuáles son y cómo dominarlas.
1. Prospección
El error número uno es ver a todo el mundo con un signo de dólar en la frente. Tu tía, el vecino, el chico del Uber… ¡Basta! Eso no es prospectar, eso es molestar. Si le hablas a todo el mundo, no le estás hablando a nadie.
La prospección real no es perseguir, es calificar. Según datos de Flowlu (2025), el 42% de los vendedores sufre en esta etapa porque intentan vender antes de saber si la otra persona siquiera «tiene sed».
¿Cómo encontrar gente sin molestar?
La gente siempre te dice lo que necesita, solo que a veces no escuchamos. En lugar de lanzar tu discurso, presta atención a estas tres frases clave en tus conversaciones diarias:
- «No tengo tiempo para nada…» (Necesitan libertad).
- «No me alcanza el sueldo…» (Necesitan ingresos extra).
- «Odio mi trabajo…» (Necesitan una salida).
Mi consejo es que no busques «gente para meter». Busca personas con quienes te gustaría trabajar y pregúntate genuinamente: «¿Lo que tengo le sirve a esta persona?». Si la respuesta es no, sigue tu camino. Si es sí, acabas de encontrar un prospecto de calidad.
2. Invitación
Imagina que te encuentro en la calle y, sin decir «hola», te cuento el final de la película que vi ayer. Horrible, ¿no? Bueno, eso hacemos cuando «vomitamos» toda la información en la primera llamada o mandamos audios de 3 minutos por WhatsApp.
El objetivo de la invitación no es presentar el negocio. El único objetivo es vender la cita o que acepten ver la herramienta (video/zoom).
Para no caer en el error de explicar de más, usa la regla del intercambio. No ruegues, negocia tu tiempo con postura. En lugar de soltar todo el rollo, usa esta fórmula simple: Prisa + Valor + Pregunta.
- Mal ejemplo: «Hola, mira, entré a una empresa increíble de inversiones donde ganamos el…» (Aquí ya perdiste, ya le diste el final de la película).
- Buen ejemplo: «Hola, estoy por entrar a una reunión y tengo prisa, pero pensé en ti. Si yo te envío un video de 5 minutos explicando un proyecto que está creciendo, ¿tú lo verías hoy?».
¿Ves la diferencia? Si te dicen que sí, ya tienes un compromiso. Si te dicen que no, no gastaste saliva explicando el plan de compensación. Sé breve, ten postura y valora tu tiempo; si tú no le das importancia a lo que tienes, nadie más lo hará.
3. Cierre: Ayudar a decidir
Aquí es donde a muchos les tiemblan las piernas. Tienes miedo de recibir un «no» y por eso terminas la reunión con la pregunta prohibida: «¿Y… qué te pareció?». ¡Error! Eso invita a la crítica, no a la decisión.
El cierre no es convencer a nadie, es hacer las preguntas correctas para que ellos se cierren solos. Olvida la presión y usa la Técnica del Semáforo:
- Enfoca: Al terminar, pregunta: «¿Qué fue lo que más te gustó?» (producto, negocio o el equipo). Esto obliga a su cerebro a buscar lo positivo.
- Mide: Luego, ve directo al grano: «En una escala del 1 al 10, siendo 1 ‘no me interesa’ y 10 ‘estoy listo para comenzar’, ¿dónde estás hoy?».
Si te dicen 1, agradéceles y adiós (te ahorraste meses de seguimiento inútil). Si te dicen 7 u 8, solo pregunta: «¿Qué información te falta para llegar al 10?». Según HubSpot, la tasa de cierre promedio ronda el 20%. Así que recibirás muchos «no». No te lo tomes personal; tu trabajo es quitarles el miedo y mostrarles el camino, pero ellos deben caminarlo.
4. Seguimiento
Aquí está el secreto mejor guardado (y más ignorado). La mayoría de la gente hace una presentación, recibe un «lo voy a pensar» y… nunca más vuelve a llamar.
Las estadísticas son brutales: el 80% de las ventas requieren entre 5 y 12 contactos para cerrarse, pero el 44% de los vendedores se rinde después del primer intento (Thunderbit, 2026).
Si no haces seguimiento, estás trabajando gratis para que otro llegue y cierre la venta cuando la persona ya esté lista.
- Ojo: Seguimiento no es persecución.
- Persecución: «¿Ya entras?», «¿Ya tienes el dinero?».
- Seguimiento: «Hola, vi esta noticia sobre economía y me acordé de ti», «¿Pudiste revisar el video que te envié?». Aporta valor en cada contacto.
5. Liderazgo: El efecto multiplicador
En el mundo corporativo tradicional, a veces da miedo enseñar todo lo que sabes por temor a que te reemplacen. En el Multinivel, es todo lo contrario: si tu equipo no crece, tú no creces.
El liderazgo aquí no es dar órdenes; es enseñar con el ejemplo. No puedes pedirle a tu equipo que prospecte si tú no lo haces. No puedes pedirles que se capaciten si tú no lees.
Tu meta final es volverte innecesario. Suena raro, pero es así. Si logras enseñar a otros a hacer lo mismo que tú, habrás creado un negocio con verdadera libertad.
¿Y ahora qué?
Sé lo que estás pensando: «Son demasiadas cosas. Tengo que aprender a invitar, a cerrar, a liderar…».
Tranquilo. Nadie nace sabiendo. El error que comete la mayoría es querer ser un experto en las cinco habilidades mañana mismo. Eso solo genera parálisis por análisis.
El Multinivel no es un boleto de lotería; es una escuela de negocios disfrazada. Si te lo tomas en serio, no solo crecerá tu cuenta bancaria, crecerás tú como persona. Y esa es la mejor inversión que puedes hacer.
No intentes cambiar todo tu negocio hoy. Elige SOLO UNA de estas 5 habilidades, la que más te esté costando (quizás es el cierre, o tal vez el seguimiento), y enfócate en mejorarla durante los próximos 7 días. Domina una a la vez.
